Diagnóstico diferencial: La Parálisis de Bell vs. Stroke

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Usted y su compañero llegan a una residencia privada después de haber sido informados de que un varón de 60 años de edad, aparentemente está sufriendo un derrame cerebral (stroke). La esposa del paciente los recibe en la puerta. Usted se acerca al paciente y comienza su valoración primaria y su compañero obtiene la historia clínica del paciente por intermedio de su esposa. El paciente parece estar despierto, consiente, y no presenta obstrucción de las vías respiratorias o circulatorias.

A medida que continúa su evaluación, puede notar dificultad para hablar en el paciente y parálisis facial en el lado izquierdo, pero no presenta dificultad para levantar el brazo. Las pupilas del paciente son iguales, redondas y reaccionan a la luz, pero se da cuenta que parece estar teniendo problemas para cerrar su ojo izquierdo. Su pulso es de 100 (fuerte y regular), y él respira 15 veces por minuto y sin esfuerzo. La presión arterial es de 156/86, la respiración es normal, y la glucosa en sangre es de 90 mg / dL.

El paciente dice que sus síntomas comenzaron hace aproximadamente una hora mientras veía la televisión. Niega tener un dolor de cabeza o cualquier otro síntoma. La esposa del paciente nos refiere que tiene un historial de hipertensión y toma hidroclorotiazida según lo prescrito. Ella agrega que ha estado tomando un medicamento para el resfriado durante los últimos tres días.

Usted y su compañero, transportan rápidamente al paciente al centro de atención hospitalaria local.

Usted continúa vigilando al paciente en el camino y notifica al departamento de emergencia que usted llegará en 15 minutos con un paciente que presenta un cuadro de derrame cerebral. A su llegada, da un informe detallado al médico de cabecera; mientras que la enfermera y su equipo preparan al paciente para una tomografía computarizada.

Más tarde, en la noche transporta a otro paciente al mismo hospital y pregunta acerca del paciente que fue transportado durante el día, con un cuadro derrame cerebral. La enfermera le dice que fue dado de alta alrededor de una hora después de su llegada con un diagnóstico de Parálisis de Bell.

Usted siente una sensación inmediata de frustración. Estaba seguro de que el paciente estaba teniendo un derrame cerebral y se pregunta si omitió algo. En su camino de regreso a la estación, usando su teléfono inteligente, navega en la web para buscar más información acerca de la Parálisis de Bell.

Antecedentes
La parálisis de Bell es una condición que limita las habilidades neurológicas, se le llama así por Sir Charles Bell, un cirujano en el ejército británico que sirvió en la batalla de Waterloo. Bell, identificó varias conexiones importantes entre los nervios espinales y craneales. Entre estos hallazgos, descubrió que una lesión en el séptimo nervio craneal puede causar parálisis facial1.

La Parálisis de Bell es una de las causas más comunes de la parálisis facial unilateral (debilidad) o paresia, seguida por el stroke2. A menudo considerado como un diagnóstico de exclusión, la parálisis de Bell es el diagnóstico más común entre los pacientes que sufren parálisis del nervio facial unilateral o parálisis de origen desconocido3. Hay aproximadamente 40.000 nuevos casos al año en los Estados Unidos, lo que puede afectar a una de cada 60-70 personas durante su vida2. Esta condición se produce en todos los grupos de edad, géneros y razas. La prevalencia aumenta con la edad, el tercer trimestre de embarazo y diabetes4, 5. Otras causas de parálisis facial incluyen tumores de la parótida, zoster, sarcoidosis y enfermedad de Lyme3.

Los pacientes que sufren parálisis de Bell pueden creer que están experimentando un derrame cerebral6. Por esta razón a menudo se llama al SEM. El derrame cerebral puede ser una afección potencialmente mortal que requiere regímenes de tratamiento precoz e invasivos. Sin embargo, la parálisis de Bell no es peligrosa para la vida; hasta 90% de los pacientes pueden tener una recuperación completa7.

A los técnicos de emergencias médicas y paramédicos se les enseña a utilizar una guía/escala de derrame cerebral u otra herramienta para evaluar a un paciente que pueda estar presentando un stroke . Estas herramientas normalmente evalúan tres áreas: la simetría facial, el habla y la fuerza de las extremidades.

Aunque una de estas herramientas, como la escala prehospitalaria “ictus Cincinnati”; sólo requiere la presencia de un solo síntoma positivo, como la parálisis facial, para sugerir derrame cerebral8, no se debe asumir automáticamente que los pacientes con asimetría facial unilateral y dificultad para hablar siempre están sufriendo un derrame cerebral. Así como existen riesgos al no diagnosticar correctamente a un paciente que puede estar sufriendo un derrame cerebral, también existen altas complicaciones al diagnosticar un stroke a un paciente que no lo está sufriendo; como por ejemplo: aumento de la ansiedad del paciente, transporte innecesario del paciente y el uso y el uso innecesario de recursos sanitarios escasos. Por esta razón, el personal del SEM debe desarrollar la capacidad de identificar las señales y síntomas asociados con la parálisis de Bell.

Fisiopatología
La parálisis de Bell es el resultado de la inflamación del nervio facial, el VII9 nervio craneal. Este nervio, con sus diversas ramas, consta de aproximadamente 10.000 neuronas10. Las ramas del nervio facial son responsables de las funciones motoras y sensoriales de la lengua, la boca, los párpados, las mejillas y las glándulas lagrimales. Las funciones del nervio craneal VII incluyen parpadear, sonreír, fruncir el ceño, el gusto, lagrimeo y salivación3, y la Parálisis de Bell puede afectar cualquiera de éstas funciones. El nervio facial atraviesa el hueso temporal a través de una vía estrecha en forma zeta, conocido como el canal de Falopio. Las limitaciones de espacio dentro de este canal, provocan que el nervio facial a su paso por éste, sufra un pinzamiento en presencia de inflamación10.

Después de la inflamación, se produce un edema en el nervio, que crea un pinzamiento circular, a medida que atraviesa aproximadamente 3 centímetros a través del canal de Falopio. La presión ejercida por el edema, limita el flujo de la sangre, haciendo que el nervio se convierta isquémico, lo que resulta en parálisis facial unilateral o parálisis9. Si es a largo plazo, el pinzamiento puede provocar un daño permanente del nervio, las funciones motoras y sensoriales.

Los investigadores no han sido capaces de aislar la causa exacta de parálisis3 de Bell. Sin embargo, investigaciones han demostrado una asociación con la activación del virus herpes simplex tipo 19. Estudios de ambos; análisis serológicos y resultados de la autopsia, relacionan el virus herpes simplex tipo 1 (HSV-1 ) y virus varicela zoster a pacientes con parálisis de Bell11. HSV-1 es el virus responsable de causar la herpes labial5. Según el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, el virus varicela zoster es esencialmente el mismo virus que causa la varicela12. Otras posibles causas de la Parálisis de Bell pueden incluir inmunodeficiencia, estrés e isquemia vascular6.

Evaluación
Los pacientes con parálisis de Bell, a menudo presentan un inicio repentino de los síntomas, incluyendo parálisis facial unilateral, acompañado de la incapacidad de parpadear, disminución del lagrimeo y caída de la boca13 en el lado afectado. Otros signos y síntomas comúnes que pueden presentarse, dentro de 48 horas después de los primeros síntomas son: alteración del sentido del gusto, dificultad para hablar, salivación, dolor en o detrás de la oreja y la hipersensibilidad al sonido en el lado de la parálisis 4,6,7,9. Síntomas bilaterales son rara vez vistos, y su presencia debe conducir al proveedor de SEM a sospechar otra causas2.

Aunque los pacientes con derrame cerebral, presentan algunos de los mismos síntomas, por lo general presentan signos y síntomas adicionales que no son asociados con la Parálisis de Bell (Tabla 1). Ejemplos de éstos incluye: cambios en el nivel de conciencia, mareos, pérdida de la coordinación, la actividad convulsiva, cambios en la visión, déficits motores y/o sensoriales en una o más extremidades14. Además, los pacientes que sufren derrame cerebral, no suelen presentar debilidad en la frente o en los párpados.

A diferencia de un paciente que experimenta la Parálisis de Bell, los pacientes que sufren un derrame cerebral a menudo conservan la capacidad de parpadear con los dos ojos y mover sus párpados9.

Revista: EMSWORLD

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