“Quienes pedimos que regulen de mejor manera la inmigración no podemos ser considerados como xenófobos”

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Escribe: Rene C. Berrospi*.

 Título original: Migración y Xenofobia

La región latinoamericana afronta una crisis migratoria sin precedentes en su historia. The Economist estima que el éxodo venezolano podría equipararse al caso de Siria en términos de movilidad humana o migrantes internacionales.

En el Perú no existieron hasta el momento políticas migratorias; por el contrario, las fronteras se abrieron y ahora cualquier medida que el gobierno adopte será percibida como restrictiva. Solo para tener una idea, el Perú ha recibido aproximadamente 400 mil inmigrantes venezolanos, más inmigrantes que cualquier país desarrollado. Canadá recibe alrededor de 300 mil a 350 mil inmigrantes al año, estando su sistema de inmigración y aparato público suficientemente preparado como para soportar esa cantidad de inmigrantes.

Imagen: CNN

Imagen: CNN

A estas alturas, la única medida viable para poder contrarrestar una ola migratoria sin precedentes también en la historia peruana, resultó ser la exigencia de pasaporte a los inmigrantes venezolanos, aunque algunas personas se han mostrado en contra de la medida por razones humanitarias, lo cierto es que el Perú y la sociedad peruana no estaban preparados para un flujo migratorio de esta magnitud.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en setiembre del 2016, la Declaración de New York para los Refugiados y los Migrantes señalándose que debe existir un pacto mundial (entre estados) para una migración segura, ordenada y regular, es decir, existe en la actualidad una alta preocupación respecto a los temas migratorios y como estos deben ser regulados.

Las obligaciones para los estados receptores de inmigrantes no solo van desde el hecho de generar políticas migratorias, sino también que estas políticas deben respetar y garantizar los derechos humanos de los migrantes. Como lo señala el Reporte sobre las Migraciones en el mundo 2018 de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la humanidad siempre se ha desplazado y lo seguirá haciendo mientras el ser humano exista, los motivos y las causas pueden ser diversos.

La migración genera beneficios, pero también genera grandes desafíos, uno de ellos es la integración del inmigrante a la sociedad y que los migrantes no sean afectados por situaciones discriminatorias y menos aún por actos xenofóbicos; los migrantes tienen un rol importante dentro del sistema internacional de protección de los derechos humanos y son considerados como grupos vulnerables.

El estado receptor no solo tiene que acogerlos y garantizar la protección de sus derechos humanos sino además evitar o prevenir que la discriminación y/o xenofobia puedan apoderarse de la sociedad.

La xenofobia es el odio a lo extranjero y su materialización en actos xenófobos es una clara violación a los derechos humanos de los migrantes. El temor a lo desconocido es inherente a la condición humana, pero también lo es la dignidad de la persona y el respecto de los derechos humanos.

La tendencia actual en diversos países se orienta en cerrar las puertas a los inmigrantes, aunque cueste creerlo existe un sentimiento antiinmigrante muy fuerte en los Estados Unidos de Norteamérica. De la misma manera, podemos observar como el tema de la inmigración fue una de las principales razones por el que el Brexit ganó en Inglaterra, lo cual ha marcado un antes y un después en ese país. Europa y la comunidad europea tampoco están fuera de estas corrientes, cuyas economías y sistemas sociales tienen un gran reto para los próximos años.

Nuestra sociedad enfrenta un problema similar y sumamente complejo, un problema regional que se ha convertido en una crisis humanitaria. Aunque exista un sentimiento antiinmigrante en diferentes países en el mundo, también es cierto que todavía existen países con políticas migratorias abiertas que ven al inmigrante como una oportunidad; una sociedad moderna y educada es además tolerante, tal vez quisiéramos ayudar a todos los que sufren con esta crisis,

pero el Perú no tiene la capacidad para recibir este flujo de inmigrantes y tampoco cuenta con políticas al respecto.

Asimismo, quienes pedimos que nuestras autoridades regulen de una mejor manera la inmigración en el Perú no podemos ser considerados como discriminadores ni xenófobos.

Imagen: El Comercio (Perú)

Imagen: El Comercio (Perú)

El Perú puede tener un deber solidario, pero tenemos que ser realistas y tener muy claro cuáles son nuestras propias capacidades y limitaciones. Desde toda óptica, existe mucho trabajo por hacer en el diseño de políticas públicas de inmigración, así como políticas de prevención de la discriminación y xenofobia en el Perú.

Aquí puedes leer el otro post de René titulado ‘¿Cómo regular el ingreso de inmigrantes venezolanos al Perú?’.

*René C. Berrospi es socio principal de A&R Global Consulting Firm, firma especializada en asesoría legal de inmigración a Canadá. Graduado como abogado por la Pontificia Universidad Católica del Peru con más de 12 años de experiencia en leyes de inmigración en Latinoamérica, USA y Canadá, además cuenta con estudios avanzados en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario en American University. 

 

 

Texto e imágenes de: Utero
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