Huevadas que paltean: ¿Cómo reconocer a un millennial andino-amazónico?

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Vivimos en la era del posposmodernismo… la verdad: nadie sabe en qué tipo de época vivimos porque el mismo hecho de “clasificarla” o “categorizarla” ya es ofensivo. Pero tranquilxs, mi estimadx Yefrison & mi queridx Yasmine… el Perú no está preparado para ustedes. Al ser hijos, hijas, hijes o hijxs de la abundancia, su generación está condenada al eterno sufrimiento de saber cuál es su espacio en un país claramente machista, racista, clasista, homofóbico, transfóbico y gordofóbico. A sus 18 años sus experiencias de vida claramente son mayores a la de un pobre hombre cisgénero machista de 77 años y/o a las de una abuela esclava del patriarcado que aún no se rebela de sus roles plásticos de género. Es el 2018 y el Perú está repleto de “básicos” y “básicas” que no comprenden cómo es ser un milennial… y más aún… un ‘milennial andino amazónico’. Son los nietos, nietas, nietes o nietxs de migrantes de zonas altoandinas (o conocido en el argot básico como ‘sierra’) y/o de la cuenca amazónica (o conocida como la ‘selva’). Pero vuestro camino es único, lindo, libre y loco pues no están condicionados a trabajar en condiciones infrahumanas o a comer una vez al día o sufrir racismo/homofobia/gordofobia y quedarse callados pues “las cosas ya no son así”.

Las redes sociales les han otorgado a ustedes el poder de expresarse y así ser virales en un mundo donde el hombre cisgénero blanco sigue siendo hegemónico a través de la figura del “líder de opinión”. Figura que ustedes combaten pero que también siguen. Viven entre fanpages y grupos de Whatsapp o Facebook. Reportan sus vidas en cada minuto pues sus seguidores (que acostumbran ser sus amigos de universidad o colegio) necesitan saber el estado de sus sentimientos. Se conmueven por un vídeo de Youtube al tal grado de compartirlo y etiquetar a otros para que también se conmuevan. Los sentimientos tienen que ser públicos y colectivos, de lo contrario no serían tendencia. Inclusive sus desamores y peleas íntimas deben estar en estado público para que todos sepan por lo que estás pasando. A veces revisas Google y redactas tu Nick o nombre para estar seguro de… si en verdad el mundo SABE de tu existencia. Se enfurecen, si un total extraño no redacta el crédito de una frase o imagen suya en Twitter. La amistad es virtual pues tienen más hashtags en su timeline que amigos de verdad.

Su alimentación, hospedaje y educación pueden estar asegurados, pero ¿quién les asegura que alguien va a saber de ustedes dentro de un mes? Hay que grabar y subir todo; de lo contrario, se disolverían en el mar de la irrelevancia. Al ser “influencers” o “proyectos de influencers” postear es una obligación. Si en la bodega de sus padres, en San Juan de Lurigancho, no hay un cartel afuera que indique: “Aquí no hay racismo. Se atiende a todos por igual”, se ofenden y es muy probable que denuncien a sus viejitos en Facebook. Y es que las relaciones humanas si no son virales, no existen. Debe venir un extraño a darte like o compartir el hermoso post que escribiste sobre tu padre o madre para ahí recién validar que tienes una familia que te ama… aunque los odies por no pagar tu plan de datos a tiempo o los hayas bloqueado de Facebook.

Finalmente, tus empleadores deben cumplir todas las condiciones que tú, tú, tú y tú exiges. No importa si estás desempleado o desempleada, con tal de tener principios te das por servido o servida. Tú jamás trabajarías en una corporación que no tiene vocación de servirte a ti; asimismo, nunca te emplearías en un algún ministerio donde el presidente no cumpla tu canon de valores. El Perú se debe detener pues te ofende el contexto político, social y económico. Yefri & Yasmine, no tienen experiencia de trabajo en ningún lado, pero se quejan del bajo sueldo que perciben como practicantes de 7mo ciclo que son. Estás desempleado o desempleada, pero tu conciencia está tranquila y la refrigeradora llena pues tus padres aprovecharon que hubo oferta en Plaza Vea. Te imaginas como el líder de un grupo que te debe seguir, pero siempre tomando en cuenta el diálogo y la horizontalidad. Si alguien disiente, tienes la mejor forma de solucionarlo: lo eliminas del grupo de Facebook o Whatsapp.     

Su generación se ha arrogado el derecho de ser la única inconforme y disidente a diferencia de las generaciones anteriores que solo han mantenido el status quo. Literal: tus abuelos pongos y tus padres empleados son responsables de este ambiente tóxico, básico y decadente peruano. Literal como que así es. Y si niegas lo que digo, eres básico y no vale la pena hablar contigo ¿o no?              

  1. Tus abuelos comían quinua; tú, comes quinoa
  2. Tus abuelos comían cancha paccho; tú, andean corn
  3. Tus abuelos eran un matrimonio conformado por un hombre y una mujer; tú eres posbinarix anarcosexual antigordofóbicx
  4. Tus abuelos iban a rezar a una iglesia; tú vas a orinar a una iglesia
  5. Tus abuelos trabajaban en la chacra de un patrón; tú vas a la casa de campo de la nieta del antiguo patrón de tus abuelos.
  6. Tus abuelos viajaban en carretas jaladas por burritos; tú te trasladas en Beat porque es más barato que Uber.
  7. Tus abuelos se amanecían trabajando; tú te amaneces chupando
  8. Tus abuelos comían máchica; tú comes galletas orgánicas con chispas de Chía en una tienda naturista en Barranco.
  9. Tus abuelos cocinaban con leña; tú comes pollo a la leña
  10. Tus abuelos chacchaban hojas de coca; tú fumas pasta, basura.
  11. Tus abuelos comían cuy; tú tienes de mascota a un cuy

Texto e imágenes de: El panfleto
@ Huevadas que paltean: ¿Cómo reconocer a un millennial andino-amazónico?

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