CRISIS APRISTA

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(El APRA en una hora complicada. Foto: Andina)

Con el correr de las semanas, resulta más evidente que Alan García está poco interesado en la renovación partidaria que él mismo anunció luego de su clamorosa derrota electoral en abril del año pasado.

Como es conocido, una vez que García terminó en quinto lugar y con una representación parlamentaria que solo le dio una curul más en el partido – y, para colmo, a su rival Jorge del Castillo -, el expresidente anunció su retiro de los máximos cargos dentro del Partido Aprista Peruano, así como la convocatoria a un Congreso que elegiría nuevas autoridades internas. Asimismo, meses después, tomó la decisión de realizar una estancia académica en Madrid, lo que implicaba su apartamiento de la política del día a día.

Sin embargo, AGP no ha podido con su genio y, cada vez que puede, enrumba hacia Lima para dar directivas y también para atender su propia agenda personal, que no necesariamente pasar por el APRA. Y, en ese contexto, el Tribunal Electoral aprista, encabezado por el exabogado de Alan Moisés Tambini del Valle, ha postergado ya hasta en cuatro veces el Congreso partidario, lo que ha motivado las protestas de los dos principales candidatos a la secretaria general: Enrique Cornejo y Renzo Ibañez.

Ambos postulantes también han coincidido en una apreciación: la postergación se debería a que García no ha podido conseguir un rival de fuste que haga frente a ellos. Mientras que militantes como el historiador Daniel Parodi son fuertes en señalar que el partido se haya secuestrado:

Termino; ¿será penalmente punible el secuestro de una institución formal por parte de una dirigencia con mandato vencido hace 3 años y que viola los estatutos y la ley de Partidos al impedir a la militancia del PAP elegir a sus nuevos dirigentes? Es hora de que el JNE y la fiscalía resuelvan la enajenante situación por la que atraviesa el APRA, que es absolutamente atentatoria contra los principios democráticos en los que se basa nuestra república y vejatoria del estado de derecho. Y no me digan que los trapos sucios se lavan en casa, porque la casa está tomada.

A ello se suman otras diferencias internas. La bronca entre Jorge del Castillo y Mauricio Mulder por el liderazgo al interior de la Cédula Parlamentaria Aprista es abierta y también tiene consecuencias en la disputa por la secretaría general: Del Castillo endosa a Cornejo y Mulder a Ibañez. Las disputas entre Cornejo e Ibañez apuestan a formas distintas de entender la renovación: un candidato que tuvo una muy buena performance limeña y que anda recorriendo bases hace rato y otro postulante que contrapone la edad y su preparación académica frente a un rostro conocido.

Para completar el panorama, un evento externo complica las cosas: el caso Lava Jato. Mientras que la cercanía a Alan se mide en cuanto ponen las manos al fuego por él, resulta claro que adentro de la Casa del Pueblo se espera un cataclismo, donde cada quien piensa como salvarse mejor – o acusar al rival interno de turno de estar más embarrado – en lo que podría ser una hecatombe de proporciones en Alfonso Ugarte.

Entre tanto, los sectores más honestos dentro del APRA están preocupados porque sienten que las acusaciones pueden golpear al partido a tal punto que será muy difícil recuperarse, considerando que fueron cuestiones ligadas a la corrupción el principal factor – junto a una campaña desangelada – que liquidó las opciones de García en 2016.

El problema para los apristas es que, hasta ahora, desprenderse de Alan les resulta muy difícil. Los llevó dos veces a la Presidencia y, sin duda, sigue siendo la figura más fuerte dentro del partido. Sin embargo, también es claro que ha debilitado la estructura y que, mientras siga obstaculizando cualquier intento de renovación, será un tapón para el surgimiento de nuevos liderazgos que buena falta le hacen a la añeja agrupación.




Fuente: Desde el tercer piso

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