Juan Carlos Tafur: “Uno debe ser un poco nómade en el periodismo”

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Mientras en otros países se cierran diarios y revistas, en el Perú hay un periodista que los funda. A pesar de que los medios de comunicación más importantes tienden a migrar a internet, en los últimos quince años Juan Carlos Tafur ha puesto en circulación cuatro periódicos y una revista. Sus creaciones permanecen en circulación, pero él no dura mucho tiempo en ellas, la falta de ambición de los dueños y otros líos periodísticos han hecho de Tafur un nómade del periodismo impreso peruano.

A las 8:30 de la mañana, en la sala de su casa hay tres diarios que aún no han sido leídos: El Comercio, La República y Exitosa, el periódico que dirige desde enero gracias a una propuesta de los Capuñay, la familia que maneja una cadena de radios en provincias y ha decidido incursionar en el mercado limeño de radio y prensa escrita. Para abrirse camino en la capital, los Capuñay convocaron a Tafur, quien más sabe de fundar diarios en el Perú y cuyas creaciones siguen en circulación.

No están en su mesa los demás diarios que ha fundado: Correo, La Primera y Diario 16. La hoja de vida de Juan Carlos puede dejar tranquilos a los Capuñay, lo más probable es que su nuevo producto dure varios años. Solo deben ser cautelosos para no pelearse con él, porque abandonó todos sus emprendimientos anteriores por problemas con los inversionistas.

Tafur baja en camisa, pantalón y zapatillas por las escaleras de su casa. No recoge los diarios que están en su sala, y parte a la redacción de Exitosa, en Chorrillos, donde revisa correos y noticias hasta las 10:00 de la mañana. Dice que solo se prepara para el programa de radio que conduce a esa hora en la emisora de la corporación si es que tiene que entrevistar a alguien sobre temas jurídicos.

El contrato que le ofreció Exitosa incluía dirigir el diario y conducir el programa de radio. Pero los Capuñay también lanzaron el diario Karibeña y a los pocos días de iniciada la circulación, su director renunció. Juan Carlos debió encargarse de salvar la publicación y rearmar el equipo de periodistas.

Después de salir de la cabina de radio, Tafur recibe a dos personas en su oficina y debe partir a un almuerzo. Todavía no conversa con los editores sobre las noticias del día siguiente. En la tarde regresará para el cierre de edición, hasta la hora que sea necesario.

 

Contradecir la tendencia

El 31 de diciembre de 2012 la revista Newsweek dejó de imprimirse después de haber reducido su tiraje a la mitad. Aunque volvió a venderse en quioscos desde marzo de 2014, la tendencia de las publicaciones periodísticas es migrar a internet. El día de su relanzamiento Newsweek vendió 70 mil ejemplares, en sus mejores años había superado los tres millones.

El New York Times viene anunciando desde hace algunos años que pronto eliminará la versión impresa para dedicarse exclusivamente al contenido digital. En Estados Unidos, desde 2010 se invierte más dinero en avisos para internet que en publicidad impresa. Algo similar ocurre en España, donde la facturación de los periódicos ha descendido 50% mientras aumenta en internet. La falta de lectores y anunciantes está cerrando diarios en países del hemisferio norte. Sin embargo, en el Perú se duplicó la circulación de periódicos entre 2007 y 2011.

En ese escenario, Juan Carlos Tafur funda medios de prensa escrita con un ritmo promedio de un diario o revista cada dos años y diez meses. En el 2000 refundó Correo junto a la familia Agois, en el 2005 fundó La Primera, en el 2010 Diario 16, en el 2013 la revista Velaverde y en 2014 volvió al formato tabloide creando Diario Exitosa.

¿Por qué insistir en un medio impreso en vez de migrar a internet? “El producto está en función de la psicología del lector”, dice Juan Carlos apoyándose en sus conocimientos de psicoanálisis y sugiriendo que los peruanos todavía tenemos la costumbre de ir a los quioscos. “Y también porque no me gusta el periodismo en internet”, completa su respuesta.

¿No crees que internet matará al periodismo impreso?

No. Más bien, las redes sociales están matando al periodismo digital porque las noticias se ven más en Facebook y Twitter que en los portales de medios.

Tafur

Todos los días Tafur recibe, en la redacción de Exitosa, los diarios de circulación nacional para revisar lo que publica la competencia, incluyendo sus creaciones: Correo, Diario16 y La Primera.

La tortura de fundar diarios

Tafur no ha trabajado más de cinco años en ninguno de los medios que ha fundado. Después de haberlos lanzado al mercado siempre ha tenido problemas irreconciliables con los dueños y ha terminado saliendo de sus proyectos con la misma intensidad con la que los creó.

Eres un periodista laboralmente inestable.

No me veo recibiendo un plato por mis 25 años de empleado del grupo Capuñay, no me interesa. Creo que uno debe ser un poco nómade en el periodismo, porque a veces los proyectos se agotan y uno debe reciclarse.

Cuando renunciaste a Velaverde dijiste que no ibas a regresar a la prensa diaria.

Siempre digo lo mismo. Ahora calculo quedarme acá un buen tiempo y si no me liga, quisiera no dedicarme otra vez a esto. Es una tortura sacar diarios.

Parece que tu CV está rotando entre empresarios que quieren fundar periódicos.

Si, ¿no? Podría poner una consultora para sacar diarios, pero sacarlos yo mismo es frustrante, sobre todo porque soy un lector permanente y sé qué es lo que quisiera tener: un diario de 48 páginas con una sección cultural espectacular, caricaturistas de primera, amenidades bien hechas, corresponsalías internacionales, columnistas en todas las áreas, unidad de investigación, tres o cuatro investigadores de primer nivel sacando ‘pepas’ todos los días, ese es el diario que yo sueño. Para tenerlo, métele 300 mil dólares mensuales.

¿Te ofrecieron eso en Correo?

No, en ninguno de los casos. En Correo, cuando empecé, no había ni escritorios. Yo minimizo mucho los costos pero al empresario le encanta esa vaina y se acostumbra, y en un diario tienes que gastar plata. Cuando siento que el proyecto se acabó empiezo a desprenderme. En Correo me he quitado vendiendo 120 mil ejemplares porque los dueños ya no querían crecer más. Mi sueño era tumbarme a El Comercio.

¿Es el proyecto que más te ha molestado haber dejado?

Velaverde quizá más porque todo salió bien desde un comienzo. Correo no tanto, yo me quito porque nos enteramos de que el Grupo El Comercio iba a sacar Perú21 y Trome. Hablo con los Agois y les digo: “anticipémonos, metámosle pichicata: sorteos y fascículos. Trepemos a 300 mil ejemplares. Ellos dijeron: “no, así está bien, al contrario, hay que bajar un poco los costos”, y me cercenaron la unidad de investigación. Salió Perú21, me congeló en el segmento AB, salió Trome, me congeló en el CD, y los Agois no tenían interés en seguir. “Váyanse a la mierda”, dije, no tenía mucho sentido seguir ahí. Pensé que con La Primera lo iba a poder replicar pero me tocó un inversionista que era un chiflado, José Lolas. Antes de salir al mercado dijo que ya no iba a invertir más, que su esposa le había dicho que era mucha plata.

Entonces, te mantienes en los proyectos mientras sientas que pueden seguir creciendo.

Mientras yo sienta que hay un proyecto y que hay por donde mejorar. Por ejemplo, acá estamos mudándonos de local. Sé que va a haber una máquina que nos va a permitir crecer a 24 páginas. Ya tengo autorizado conformar una unidad de investigación. No han invertido en rotativas por las puras. Si no supiese eso, no estaría ni dos días más.

¿Tus salidas de los diarios han sido siempre por discrepancias con los dueños?

No. En Correo fue por este tema editorial. En La Primera salí porque era un infierno.

¿Eras accionista?

Figuraba como tal, pero en realidad el accionista era mi cuñado, que me dio una mano. Cuando sale Lolas, él ingresa un tiempo, se da cuenta de que era un forado de plata y decide venderlo a Ricardo Wong, un empresario que resultó ser un orate total. Ofreció respetar la planilla y el primer día botó a todos los editores. A mí me tenía amarrado con un contrato con una penalidad feroz. Un día lo mandé a la mierda, prohibió mi ingreso y fui con un policía a la una de la mañana. “No lo dejan entrar”, perfecto, “muchas gracias”, le dije al guachimán. Anotó el parte policial y renuncié. En Diario 16, si pudiese borrar algún producto de mi historia, borraría ese diario porque me parece mal hecho. No me fui bronqueado, pero no me entusiasmaba, no había plata y no me pagaban. Era hecho para apoyar a Toledo y en tanto pasaron las elecciones perdió sentido. Me fui a Velaverde y le puse mucho empeño, creo que se armó una súper revista, con la mejor sección cultural del país. La sección política estaba cuajando poco a poco, pero los dueños eran unas bestias, cada uno quería meter su propio cherry y a sus amigos, yo resistía todo el tiempo. Eran broncas todos los días. Dije: “van a hacer que yo haga crecer esta vaina hasta vender 20 mil, 30 mil ejemplares, y una vez que eso ocurra los voy a mandar a la mierda y me va a llegar al pincho porque les voy a dejar un producto en el top, mejor me largo ahorita”.

Y los editores se fueron contigo.

No, los botaron. Siempre digo que cuando me voy espero que nadie se solidarice conmigo. Es más, me molesto con quien lo haga y nunca más lo vuelvo a contratar, porque me parece una cojudez, salvo que me vaya porque me censuraron, pero si me voy por una bronca con los dueños, es mi rollo. Su mayor lealtad es mantener el proyecto.

¿Es necesaria una muralla entre la línea editorial y los dueños?

Por lo menos que esté trazada. Obviamente va a ser traspuesta todo el tiempo. Siempre repito una frase que me decía Manuel Ulloa, el dueño de Expreso: “haz lo que quieras pero no te olvides que yo soy el dueño del papel y la tinta”. Hay parámetros, es un interés empresarial. El día que los periodistas quieran ser absolutamente libres, funden su periódico. Ahí van a poder hacer lo que hace Hildebrandt, lo que le da la gana.

¿Nunca has intentado estar en un medio sin fines de lucro?

Si me ganase la Tinka me gustaría sacar un periódico con todos los ‘recutecus’ que, a mi juicio, debería tener un diario, sin importarme perder la plata, que la vas a perder de todas maneras.

¿Para los empresarios el contenido periodístico es una excusa para vender publicidad?

No, la intromisión de los empresarios no va tanto en ese sentido, sino que, a veces, establecen vínculos políticos con partidos o con el gobierno y, si la línea del diario los fastidia o limita, empiezan a meterse.

Entonces, crees que la intromisión es más política que comercial.

Sí. Los novatos hacen eso, mi peor experiencia ha sido con empresarios que no conocen el negocio. En Velaverde, por ejemplo, uno de los dueños quería meter a Felix Murillo de columnista. Yo tenía a Eduardo Dargent, Gustavo Faverón, Carlos Meléndez, ¿qué hace Felix Murillo, el ex jefe del INEI, fujimorista, como columnista?, escribía hasta las huevas. Pero como era amigo de uno de los socios, era una bronca de mierda. Ellos me acusaban de ser un enfermo, un obsesivo. Yo les decía: “esa huevada devalúa un producto”, pero no me entendían, decían: “no, qué chucha, mételo atrás, a la mierda”. Ni siquiera les importaba lo que decía la columna, simplemente querían que saliera la foto del huevonazo. Y así hubo varias. Había una sección que era como sociales pero popular. Me decían “métele ahí mi evento de la discoteca”, porque uno de ellos era dueño de Aura, “mételo pues Juan Carlos, ¿cuál es tu problema, por qué jodes todo el tiempo?”. No pues, es un producto que tienen que respetar. Yo ya estaba cansado de ese tipo de broncas tan cojudas. O vender portadas, como hace Velaverde hoy día. Dicen, “no pasa nada”, pero ese tipo de cosas te hace daño.

¿El talento que has tenido para formar diarios te ha faltado para seleccionar empresarios con quienes fundarlos?

Sí, es que no hay muchos.

¿Ellos te han buscado o tú los has buscado a ellos?

Me han buscado. En Velaverde sí hice un poco de reclutamiento, porque había uno interesado y le dije: “a los dos meses te vas a hartar de meter la mano al bolsillo, hay que buscar varios para que se diluya la inversión”. En esa búsqueda cometí errores.

Dijiste hace unos días que la mayor desgracia de los medios son los gerentes, ¿qué daño le hacen al periodismo?

Ellos quieren ahorrar costos como sea. Un diario es como un niño. ¿Qué tienes que crear para un niño?, condiciones estables. Más allá de que sean buenas o malas, tienen que ser siempre las mismas. Pero si un día tú decides que la portada sea amarilla, después ya no, otro día subimos a 24 páginas, después mejor 16 nomás, es como si al niño un día lo golpeas, otro día lo quieres, un día lo mandas al colegio y otro día ya no, un día lo llamas con otro nombre, lo rayas. En ese tipo de cosas los gerentes se creen genios. Un día te dicen: “se me ha ocurrido que ya no sacamos 24 sino 48 páginas”. El diario no vende y te dicen: “no tiene nada que ver las páginas con las ventas, podemos seguir en 16”, sacan su conclusión genial. Ese tipo de huevadas. Un gerente que no sepa del negocio es letal.

¿Cuánto tiempo necesitas para darte cuenta si un periódico funcionó o no?

A la semana ya sabes. De cada diez proyectos de prensa escrita que se preparan, solo uno o dos salen al mercado y a la semana uno de los dos cierra.

Nunca has fundado y cerrado un medio.

No.

Lo que sí has hecho es matar el proyecto antes de lanzarlo.

Sí. Se había armado una buena redacción y el huevonazo del inversionista decide que ya no, que era mucha plata. Había un potencial interesado en comprar el proyecto pero el inversionista decía: “yo invertí 80 mil y el producto está por salir al mercado, que me paguen 150 mil”. Le dije: “oye huevón, si ni siquiera has salido al mercado. Date por bien servido con que te paguen lo que has gastado”. No se pusieron de acuerdo y les dije: “saben qué, váyanse a la concha de su madre, si se entraman en estupideces se acabó la huevada”, de frente.

Tienes una función de bisagra entre los dueños y la redacción.

Es inevitable. Un director dedica el 80% de su tiempo a temas administrativos y el 20% al contenido periodístico. Tienes reuniones con la imprenta, con los de distribución, con la gerencia, con marketing, tienes que ver si no han pagado sueldos, si han descontado algún día, hablar con el gerente de recursos humanos, ser como el secretario general de sindicato y el gerente periodístico. Yo quisiera estar pensando todo el día en las entrevistas, las investigaciones, buscando ‘pepas’, pero no se puede.

Gustavo Gorriti ha dicho que para un periodista ser despedido de un medio es como una condecoración, tú deberías ser quien firme esa idea.

La mayor parte de veces me ido yo, pateando la puerta eso sí. Me han botado en varios medios, pero sobre todo en radio y televisión, más que en prensa escrita.

¿Te sientes orgulloso cuando eso sucede por defender ciertos principios?

Sí, de hecho. Pero cada vez es más jodido porque a los cincuenta y dos años ya no consigues chamba tan rápido, y la desgracia de haber sido director es que nadie te contrata para editor ni para redactor, y hay un solo sitio para director.

¿Te fijas más en la calidad del contenido o en las ventas?

Sí me fijo en la calidad del contenido, también me fijo en las ventas pero porque tengo un oído para los gerentes, que empiezan a fregar la paciencia. Hay días en los que puedo no vender pero el producto me gusta mucho y estoy contento.

¿Cómo habituar al lector a un diario nuevo?

Son varias las formas. Hoy día no puedes dejar de hacerlo sin premios, lamentablemente. A eso le llamamos pichicata. Alguien te está comprando cinco días, no le gusta el premio y te deja de comprar. Cosa distinta sucede en un diario de diez o quince años que ya se convirtió en un hábito para el lector, es como cambiar la marca de cigarros, bien difícil que alguien lo haga.

Cuando has fundado diarios casi siempre ha coincidido con épocas electorales.

Salvo este.

¿Los empresarios te buscan en ese momento con algún objetivo político?

En Diario 16 sí, pero en Correo fue porque coincidió, es más, supuestamente no debió haber elecciones, Correo sale después de que Fujimori asume, el día que renuncia, en setiembre del 2000. La Primera coincidió con el tiempo pero no había un interés electoral.

Tafur

Tafur es uno de los pocos directores de diarios que ha sido reportero de calle. Ello le permite conocer los problemas de un redactor, entender el lenguaje periodístico y tener una sensibilidad especial para redactar titulares, lo que considera una de sus principales virtudes.

“Si uno quiere ser periodista no debe estudiar periodismo”

¿Cómo llegó Tafur a ser la persona que más medios ha fundado y dirigido en el país, y uno de los pocos directores que ha sido reportero de calle? La necesidad, las oportunidades y la pasión lo convirtieron en periodista. Cuando era presidente del Centro Federado de Estudios Generales Letras, en la PUCP no se dictaba la carrera de periodismo, Juan Carlos estudiaba psicología. Su padre le anunció que ya no podía pagarle la carrera y él le pidió a su amigo Enrique Ghersi que lo ayudara a buscar un empleo para no retirarse de la universidad. Terminó trabajando en el diario La Prensa, que dirigía el padre de Federico Salazar, otro amigo del colegio.

¿Por qué elegiste dejar la psicología para dedicarte al periodismo?

Me sentía más pleno haciendo periodismo. Siendo psicólogo, me veía a los 60 años teniendo en mi balance que había curado a cuarenta viejas pitucas. Si hubiera tenido dinero, me hubiese quedado ejerciendo el psicoanálisis, mi sueño era hacer una clínica psicoanalítica para atender casos extremos de psicosis o drogadicción.

A los cincuenta y dos años, ¿sientes que el periodismo te ha satisfecho?

Sí, aunque soy excesivamente crítico conmigo mismo, siento que lo que he hecho no vale mucho. El entorno me subraya que haber fundado cuatro diarios es algo fuera de la común, aunque yo lo tomo como un proceso de aprendizaje. Pero sí sé sacar diarios, eso es verdad, y poca gente lo sabe hacer, muchos saben dirigir pero muy pocos saben sacarlos. La desgracia es que los tiempos de maduración de un diario son los mismos que los de un equipo de futbol. Arma un equipo y compite en primera división. Cuando empieza el campeonato te sacan la mierda, te golean, vas cambiando jugadores. Mientras eso ocurre, el dueño del club ya quiere que campeones, pero no hay forma, entonces tienes que saber conciliar, empieza el arte de negociación con la empresa, que es inevitable. Cuando se dan los tiempos de maduración se logra el éxito.

Siempre has dicho que lo peor que puede hacer alguien que quiere ser periodista es estudiar periodismo.

Sigo convencido. Pero no porque la profesión sea mala sino porque está muy mal enseñada, porque ponen en el mismo saco a gente que va a periodismo y gente que va a marketing, no deberían estar juntos. Las dos hablan de comunicación, pero no es lo mismo.

¿No crees que a los redactores les falta contenido académico?

Por supuesto. No es que yo sostenga que no deban estudiar, creo que deben estudiar pero otra cosa. Cuando me traen un currículum y veo que estudió derecho, lo contrato, o sí estudió economía, literatura, filosofía, lingüística.

¿Qué es lo que más te ha enseñado el periodismo?

Primero, a trabajar en equipo, es fundamental. Yo prefiero trabajar aislado, pero está probado que cuando logras armar un equipo, funciona mucho mejor. Lo otro que me ha enseñado es a percibir la noticia. Eso, lamentablemente, no te lo enseñan en la universidad. El gran problema cuando viene un alumno al diario es que no entiende nada de lo que se trata el hacer periodismo. Por ejemplo, le pido que cubra la entrevista que dio Humala en Panorama, y empieza a poner la nota en sentido cronológico, y encima la escribe mal. Le digo: “tienes que levantar la noticia”. El periodismo que hace un charqui, lo presento como lomo fino, eso es lo que hay que hacer. Un diario compite, cada página tiene que llamar la atención. Si el titular es malo, ya no leen lo demás. Ese ángulo de seducir al lector no se lo han metido a los estudiantes de periodismo. Todos los principios teóricos se resumen en qué es un buen titular, pero no les enseñan a titular, no les enseñan a levantar la noticia. Para eso me ha servido mucho el psicoanálisis, te enseñan a escuchar de un modo distinto. Eso, de alguna manera, pero no tan extrema, es lo que hace el periodista. Cuando va por la vida, por la calle, escuchando entrevistas, tiene que estar con el oído entrenado para saber dónde está el titular, dónde está la ‘pepa’. El orden debe ser periodístico, no temporal. Eso, que parece sencillo, no se lo enseñan a los estudiantes.

 

Un verdadero liberal

Juan Carlos, Federico Salazar, Mario Ghibellini, Jaime Bayly, Carlos Espá y algunos otros periodistas formados en las redacciones de La Prensa compartían ideales liberales y se hicieron conocidos como ‘los jóvenes turcos’. Sus ideas han trascendido en el periodismo y en el país.

Siempre has sido liberal, ¿el periodismo es un fin o un medio para comunicar tu pensamiento político?

Al comienzo sí lo miraba así, pero ahora no me interesa hacer del periodismo un vehículo de ideas liberales. Creo que eventualmente lo hago porque no puedo opinar distinto de lo que pienso, pero por ahí me dicen: “vas a sacar un diario liberal”. No, de liberal no va a tener nada, vamos a hacer periodismo y punto. La información vale no porque seas liberal o no. Si alguna expresión ideológica habrá en el diario será exclusivamente a través de mis columnas. Si gana el candidato de izquierda va a merecer la misma portada que si gana el candidato liberal. Hace muchos años ya deseché esa vocación de hacer del periodismo un ejercicio comprometido con una ideología.

¿Crees que vale la pena defender algunas causas o hay que criticar todo?

Lo ideal sería no defender ninguna causa, llegar a ese nivel de asepsia tal que la capacidad de corrosión del diario sea la información. Pero, eventualmente, creo que hay derecho a que algunas causas el diario sí las asuma, como el caso de los inquilinos, el tema de las AFP, o denuncias particulares. Es más, yo creo que las campañas, como se denomina a eso, le dan carácter a un diario, lo van llenando de callos. Un diario tiene que tener callos, si no, es una cosa demasiado light, los grandes diarios tienen callos.

¿Cómo se siente un verdadero liberal entre tanto falso liberal?

Eso es algo a lo que ya me resigné. No sé por qué se les da a estos fachos por decirse liberales, nadie los va a apedrear ni linchar porque digan que son conservadores, tienen todo el derecho de serlo. Se disfrazan de liberales y son ultraconservadores.

¿Por qué te odian los apristas?

Presumo que me odian porque ellos me sentían muy cercano cuando ganó Alan García, entonces cuando empecé a soltar críticas y denuncias deben haberlo sentido como una traición.

Porque en la campaña lo apoyaste.

En la campaña de segunda vuelta del 2006. Pero no sé qué esperarían, ¿que hiciese un periodismo amigable? Lo que saqué ni siquiera fue tan escandaloso, empecé a escribir columnas críticas y en televisión saqué un par de denuncias contra dos organismos del Estado. Me enteré de que eso despertó la furia de muchos de los que yo consideraba amigos míos.

¿El periodismo te ha hecho perder amigos, además de Aldo Mariátegui?

Sí. Bueno, Aldo Mariátegui nunca fue mi amigo, en verdad no lo he perdido, no es una pérdida que lamente. No hago periodismo para hacer amigos, no me interesa, no me hago amigo de mis trabajadores. Inclusive, como cosa graciosa les digo, la única censura que tienen es que no pueden atacar a ninguno de mis amigos, esa es la mala noticia. La buena noticia es que no tengo amigos, así que jodan a quien quieran. Los políticos no me quieren y entre los periodistas se sacan la mierda y se meten el cuchillo todo el tiempo.

¿Crees que durante una campaña de segunda vuelta un diario debe apoyar a un candidato?

No debe, pero sí creo que puede hacerlo.

¿Has optado alguna vez por hacerlo?

Con Vargas Llosa, es la única ocasión en que tuve un compromiso pasional, casi devaluando el periodismo, haciendo de este un instrumento de propaganda.

¿Cómo crees que han influido en el periodismo los ‘jóvenes turcos’?

En algún momento de la historia del Perú los únicos nichos liberales eran Vargas Llosa, De Soto y los periodistas de La Prensa, nadie sostenía ese tipo de ideas. Hoy en día todo el mundo se dice liberal. Más allá de esa irradiación, que fue importante, yo creo que se reinsertó al periodismo como una profesión amigable para jóvenes estudiantes de clase media, que hoy son los que llenan las redacciones, cuando ingresé a La Prensa el promedio de edad era de cincuenta años.

Los más reconocidos ‘jóvenes turcos’ han llegado en algún momento al Grupo El Comercio, ¿alguna vez has recibido una oferta de esa empresa?

Oferta sí, pero nunca he estado ahí.

¿Por qué no la aceptaste?

No nos pusimos de acuerdo en el sueldo. Aldo Mariátegui cobraba menos que yo y lo contrataron de editor de economía.

¿Crees que hubieras podido hacer una carrera en El Comercio?

No, difícil, no hubiese durado, no encajo en el perfil del periodista de El Comercio.

Tafur

Juan Carlos nunca ha sido reportero de radio, solo de prensa escrita, pero conoce el lenguaje radial y le gusta más ese formato que la televisión, en la que no ha tenido experiencias muy duraderas.

 

A favor de la concentración de medios

Tafur es amigo de Rosa María Palacios y Augusto Álvarez Rodrich. Junto a seis periodistas más, ellos dos han solicitado al Poder Judicial que anule la compra de EPENSA por el Grupo El Comercio, pero Juan Carlos no firmó la petición.

¿Por qué no firmaste la acción de amparo?

Porque no creo que haya un problema ni legal ni moral con la supuesta concentración de medios. Creo que los diarios no solo se pueden, sino que deben concentrarse. No hay otra manera de generar economía de escala, que es lo que estamos tratando de hacer acá, crear un grupo que concentre medios, sino no hay manera de hacer esto rentable. Para sacar un nuevo diario no requiero contratar choferes, movilidad, fotógrafos, local, ya son costos asumidos, solo necesito tres o cuatro reporteros más. Eso me permite competir a cincuenta céntimos.

¿La concentración de El Comercio no impide la entrada de nuevos diarios?

Lo que impide la entrada son las barreras que han puesto los grupos que hoy reclaman: La República y El Comercio. Son barreras que no tienen que ver con la mayor o menor concentración de propiedad. Por ejemplo, el tema de los canillitas o el de la publicidad, eso lo han decidido entre ellos, ahí sí estaba de la manito Chicho Mohme con los Miró Quesada. A pesar de eso, yo calculo que en un año el Grupo Capuñay va a tener el 30% del mercado y, de ahí, buena parte se la va a quitar a El Comercio.

¿Crees que esas barreras de entrada deberían estar reguladas?

No, deberían eliminarse. Indecopi debería intervenir.

Si no fuera por tu trabajo, la concentración sería mucho mayor, ¿cuán importante crees que ha sido tu participación en el periodismo?

Bueno, Correo amenazó por primera y única vez a El Comercio, que se preocupó tanto que rompió su concepto de un solo producto y empezó a diversificar sus medios de comunicación. Lamentablemente, los Agois se asustan, yo creo, del éxito que tuvieron, Correo llegó a vender 140 mil ejemplares, ha sido el diario dirigido por mí que más se ha vendido. Cambió por completo la historia del periodismo político en el Perú, inauguró una ruta que luego continuaron varios, la de tabloide político de cincuenta céntimos, de circulación masiva. Luego han venido Perú21, La Razón, Diario 16, La Primera, Exitosa.

 

Él es Juan Carlos Tafur, el fundador de medios en el Perú, el que tiene cuatro juicios vigentes por culpa del periodismo, el que no le tiene esperanza a los medios de comunicación públicos ni aunque fuesen autónomos, el que con su experiencia sugiere que hay una lección que el periodismo debe aprender de la gerencia de empresas: el control de gastos. Es el periodista que por ahora tiene como objetivo “convertir a Exitosa en el principal diario político del país”, y luego quizá vuelva a intentar un proyecto de revista. A la televisión no cree que regrese porque no le gusta el formato ni el papel que tiene que interpretar frente a las cámaras.

Es Tafur, el ateo que con su formación en psicología sostiene que era aficionado a la pornografía audiovisual porque le parece “interesante como hecho cultural” y cree que “el problema del periodista es que tiene un ego  sobrevalorado, si tú compras a un periodista por lo que vale y lo vendes por lo que cree que vale, haces el mejor negocio de tu vida. El periodista es misio pero ha comido en los mejores restaurantes, ha viajado por todos lados, lo reciben los ministros y los presidentes. Hay un desfase que genera gente díscola y neurótica”.

Quizá Juan Carlos siga fundando medios que en su casa prefieren no leer y siga sin trabajar en los diarios que en su casa sí leen, quizá cuando esta entrevista se publique él ya no sea director de Exitosa por alguna discusión con los dueños. Quizá internet nunca podrá conquistar sus emprendimientos. Quizá vuelva a ser directivo de Universitario de Deportes, como aquella vez que lo convocaron para hacerle contrapeso a Alfredo González. Quizá deje el periodismo para volver a ejercer el psicoanálisis. El camino de un nómade es incierto.

[Publicado en la revista Carta Abierta N°3]

La entrada Juan Carlos Tafur: “Uno debe ser un poco nómade en el periodismo” aparece primero en Carta Abierta.


Fuente: Cartaabierta.pe

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